Madre de Wilmer Lebrón Ayala cuenta su odisea

Madre de boricua que sobrevivió en Argelia habla

Madre de Wilmer Lebrón Ayala cuenta su od...

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Narra cómo su hijo sobrevivió por 3 días en medio de los ataques en Argelia.

Narra cómo su hijo sobrevivió por 3 días en medio de los ataques en Argelia.

Temp. Season 2012 | 01/24/13 | 02:42  | TV-Y
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Narra cómo su hijo sobrevivió por 3 días en medio de los ataques en Argelia.
01/24/13 | 02:42 Disponible hasta 01/24/13
Univision Puerto Rico

San Juan -  Frustrante y traumática la situación por la que pasó la familia de el puertorriqueño Wilmer Lebrón Ayala, uno de los siete ciudadanos estadounidenses que sobrevivió al ataque en una planta gasística del sureste argelino la pasada semana.

De regresó a la isla y en buen estado de salud, este aún no está preparado para hablar con la prensa. Su madre si hablo con Noticias Univision en exclusiva con la condición de ocultar su rostro. 

Esta contó que las noticias no le decían nada, escuchaban sobre el atentado y que algo había sucedido. Sin embargo, desconocían si su familiar estaba bien o qué pasaba con él. Lebrón Ayala fue trasladado de Argelia a una base estadounidense en Alemania y desde allí tomó un vuelo comercial a Puerto Rico en total secretismo. Personal del FBI lo acompañó en sus primeras horas en la isla.

Una vez de vuelta en su natal Sábana Grande, este le contó a su madre su odisea y cómo pasó tres días debajo del colchón sin agua y sin ir al baño, soportando el intenso calor, hasta que el fin de semana reconoció la voz de un soldado que le dijo que estaba a salvo y que ya podía salir. 

"El los vio, pero el estaba pegado de la pared. Había un armario y lo cubría a él", relata la madre.

Un pariente de Lebrón Ayala dijo que éste le narró que debía la vida a un guardia de seguridad en la planta. "(Lebrón) dijo que primero daba las gracias a Dios y después al guardia, que antes de que lo ejecutaran activó la alarma terrorista", apuntó.

Por su parte, otro familiar relató que "cuando lo vimos salir del pasillo de donde lo traian y el FBI nos dijo pueden ir sobre él, empezamos a correr. Yo casi no podía porque los pies no me dejaban correr de la emoción", recuerda ahora con una sonrisa en su rostro un familiar.

El gobierno de Estados Unidos le ha ofrecido ayuda a Lebrón Ayala, un veterano de la guerra del Golfo. Según comentaron sus familiares, este se someterá a tratamientos psicológicos y hablará con la prensa cuando así se sienta listo.

El atentado a manos de extremistas islámicos durante el enfrentamiento en Argelia duró cuatro días en la instalación y al menos 37 rehenes y 29 extremistas perdieron la vida, en tanto que cinco trabajadores extranjeros continúan desaparecidos, según las autoridades.

 

Un atraso le pudo salvar la vida

Según su relato a las autoridades de de Puerto Rico, esa fatídica mañana  Lebrón Ayala se tardó más de lo acostumbrado en salir de su dormitorio para ir a desayunar al salón comedor en la planta gasificadora donde se reunían en las mañanas antes de dar comienzo a sus labores.  Fue precisamente ese pequeño atraso lo que probablemente le salvó la vida.

"Se preparó para lo peor", afirmó un miembro de su familia. Lebrón escuchó durante varias horas el sonido interminable de las metralletas y explosiones, agregó. Cuando dio inicio al ataque, este recibió un mensaje de texto de su jefe —que no se encontraba en el lugar— pero que le advertía que acopiara agua y comida y que se preparara para una larga batalla.

El boricua fue trasladado el martes a su localidad de origen en el municipio de Sabana Grande, suroeste de Puerto Rico, donde explicó a las autoridades locales que nunca fue encontrado por los terroristas pues al escuchar las alarmas empujó un casillero contra la puerta y buscó donde esconderse no sin antes buscar alimento y guardarlo en el área que había designado como su escondite. Su adiestramiento e ingenio ayudaron a que pudiesen sobrevivir esos días a escondidas.

Tras el ataque, el área de dormitorios quedó sin servicio eléctrico, lo que facilitó que en la oscuridad él y sus compañeros pasaran desapercibidos para los asaltantes.

Testimonios de sus familiares explican como las provisiones que recibía de la isla lo que los mantuvo con vida.  Lebrón Ayala quien estuvo en el ejército estadounidense nueve años, aprendió que tenía que guardar comida para seis días. Según explicaron sus familiares, este buscó las las provisiones que recibía de Puerto Rico entre las cuales tenía galletas, barras nutricionales, salchichas, jamonilla y agua. “El se levantaba cuando no escuchaba ruidos ni voces. Se había quitado los zapatos y caminaba en puntitas”, contaron.