Secuestran nuestros Karaokes: "Rata Inmunda, animal rastrero"

El taxi karaoke

- Dallas: KUVN

 

Para mí era viernes cualquiera, había salido de mi trabajo como a las 2 de la tarde y recibí una invitación para que fuera al sur de la isla a disfrutar de un viernes social con un buen hermano de la vida.  Sin pensarlo dos veces arranque, una hora y media después ya estaba en el pintoresco lugar donde nos encontraríamos.  Les confieso que había un ambiente espectacular, un buen chinchorro, buena picadera y excelente bebida.  La noche ya adentrándose pude notar cómo un joven hacía las instalaciones pertinentes para poner a todo el mundo a cantar con un KAREOKE.  Mi amigo me dijo, "Eliezer, ya vas a ver que esto ahora es que se pone bueno, todos van a sacar ese cantante que tienen por dentro".  Efectivamente, aquello arrancó en vivo y en directo, y comenzaron hacer sus actuaciones los Mark Anthony, los Luis Miguel, los Luis Fonsi, las nuevas voces del Gran Combo y de la Ponceña, las Ednita Nazario, los José José y pare de contar.  Algunos bailaban al son de la música del Kareoke, mientras los tragos iban y venían.  Me llamó mucho la atención de que el ambiente era bien familiar, donde todos se conocían y compartían afectuosamente. 

Al cabo de unos minutos el animador del kareoke le entrega el micrófono a una señora de unos 65 años y cuidado si más, que nos comenzó a interpretar aquella célebre canción de Paquita la del Barrio que comienza: "Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefesio mal hecho" y por ahí siguió.  Obviamente aquella dama con mucha pasión entonaba la canción y seguramente ahogaba en un trago de wiskey en las rocas, las penas de una desilusión amorosa, dejándose llevar también por aquello que cantó Cheo Feliciano de que "cantando se olvidan las penas, cantando se olvida el dolor".  Al finalizar la canción aquello se vino en aplausos y vítores y los coros no se hicieron esperar de "Otra, Otra, Otra, Otra".  Aquella mujer complacida, con una leve sonrisa, agradecía la ovación de la gradería que estaba en el chinchorro.  Mi amigo me dice: "Eliezer esa es la única que se sabe", y ambos nos reímos.  Efectivamente aquella dama entonó una vez más la misma canción para complacer a sus vehemente fanaticada.

Al medio de la canción se hace sentir la llegada de varias patrullas de la policía municipal y estatal, con dos técnicos de la Oficina del Inspector General de Permisos (OIGPe), en total nueve policías -cinco estatales y cuatro municipales- quienes con las patrullas habían bloqueado la salida de los clientes, observaban la escena y nos vigilaban.  Toda la escena al mejor estilo de una película vaquera de John Wayne, penetraron el establecimiento y libreta en mano fueron directamente donde el dueño del Chinchorro a ponerle un ticket que después nos enteramos que había sido de 500 dólares.  El delito: "necesitan unos permisos especiales para tener música en Vivo".  Si a eso se le puede llamar música en vivo, de verdad que es muy relativo, el problema es que el dueño carecía de dicho permiso.  

Imagino que eso fue lo que sucedió este pasado viernes a la medianoche en el chinchorro “La Frontera 512”, en el barrio Collores, en Juana Díaz.  Sería interesante llevar esta situación a la justicia ordinaria, ya que alguien tiene que explicar con qué criterio se le dice que el cantar con un karaoke es música en vivo.  Póngase a pensar en estas interrogantes: ¿Que el día de mañana, cualquier persona que va a un chinchorro de estos y se pone a cantar sobre la música grabada que se tenga, podría estar perjudicando al dueño del negocio? ¿Qué sin mediar palabra alguna, te impongan la "Ley" con tickets de 500 billetes, por sólo cantar? ¿A quién le podemos reclamar? ¿O es que acaso no se dan cuenta que lo poco que tenemos para nuestro entretenimiento, como es de ir a un chinchorro a tomarnos una cerveza y pasarla bien, también no las quieren secuestrar?  Vamos a olvidarnos del absurdo cuando se redacto la Ley 161 y el Reglamento Conjunto de Permisos.  ¿Qué pensó el supervisor o el director o quien sabe quien, que mandó a esos dos inspectores y 9 policías a realizar esa descarada intervención?  Yo no se usted mi amigo lector, pero vivimos tiempos difíciles en donde cada día la situación en Puerto Rico se nos complica, se nos pone más tensa.  La criminalidad por un lado, los problemas socioeconómicos por otro, y que decir de lo que es ya una plaga, un cáncer que nos come y que sólo nos lleva a la muerte, nuestros líderes políticos y clase gobernante.  Nosotros "los de a pie" sufrimos los embates de políticas sin sentido, decisiones arbitrarias, del quítate tu para ponerme yo.  

Uno de los protagonistas del majestuoso musical "Maestra Vida", Carmelo Dasilva, cuando se vio acorralado y frustrado por las políticas y traiciones del gobierno, cuando se dio cuenta que su salario no le daba y que todo se complicaba por la falta de trasparencia de sus gobernantes, sólo se limitó a decir; "Déjenme reír, para no llorar, déjenme cantar, para que las penas no duelan tanto".

Que pena que este gobierno no nos quiere dejar cantar y no quiere que cantemos como decía Cheo en su tema Canta, "Canta y olvida tu dolor".  Lo único que me resta por decirles es que aquí les dejo la letra de Paquita La del Barrio, para que dentro de poco, cuando esos mismos que hoy nos engañan y nos pegan contra la pared, vengan a buscar tu voto, a viva voz le cantemos:

 

Rata inmunda 

animal rastrero 

escoria de la vida

adefesio mal hecho ...

 



Eliezer Ramos Navarro

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