Que el mundo sepa

Boricua mantuvo secuestradas a tres jóvenes por una década

Secuestradas por un boricua durante 10 años

Secuestradas por un boricua durante 10 años

Fueron encontradas en la residencia de Ariel Castro, un puertorriqueño de 52 años. De...

Fueron encontradas en la residencia de Ariel Castro, un puertorriqueño de 52 años. De...

Temp. Season 2012 | 05/07/13 | 05:27  | TV-Y
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Fueron encontradas en la residencia de Ariel Castro, un puertorriqueño de 52 años. Desaparecieron en hechos separados.
05/07/13 | 05:27 Disponible hasta 05/07/13
Univision Puerto Rico

La noticia de tres jóvenes que salieron a la libertad luego de una década en cautiverio conmocionó al mundo.No podía quedar nadie que no se sorprendiera de tal infamia contra tres mujeres, privándolas de su libertad, de su entorno familiar y más aún de su desarrollo integral como partes de esta sociedad.

Han sido diez años de angustias e incertidumbres donde no hubo un abrazo de un ser querido o de una madre que muere al no saber que ocurrió con su hija. Diez años de cautiverio donde quizás planes y metas trazadas se vieron frustrados por tres incalificables hermanos, que dispusieron sin porqué alguno, arrebatarle emocionalmente parte de sus vidas a tres mujeres para convertirlas en Dios sabe qué aberración. 

Una noticia que ha "rebotado" por todos los medios, en todos sus formatos: radio, prensa, televisión, redes sociales e Internet anunciando la liberación de tres jóvenes que habían sido privadas de su libertad sin razón alguna. Pero si la opinión pública se ha conmocionado sin salir aun de su asombro, aquí en la isla, la noticia ha tenido una devastadora connotación, al darse a conocer detalles que manifiestan que los captores eran los hermanos Ariel, Onil y Pedro Castro; oriundos de Yauco Puerto Rico. 

Definitivamente todos en la isla estamos sacudidos con esta crónica, en mi carácter personal y en mi estupor, me venía a la mente unas palabras del fallecido cantautor Facundo Cabral, quien decía y cito: "El bien es mayoría, pero la maldad hace más ruido". Cabral mencionaba que una bomba hace más ruido pero no es más grande que los miles de abrazos y buenas intenciones que hacemos a diario. Pensé en Cabral, pensé en Puerto Rico, pensé en los esfuerzos que nuestros atletas hacen a diario por poner en alto nuestra isla, recordé a nuestro equipo subcampeón del Clásico Mundial de Béisbol, pensé en la calidad de nuestros estudiantes y profesionales que día a día luchan por un Puerto Rico mejor y me vino a la mente nuestra Juez del Tribunal Supremo de Justicia Norteamericano, Sonia Sotomayor. Me imaginé el esfuerzo desplegado por nuestro Tito Trinidad desde su adolescencia y bajo la tutela de su padre, que corría por los campos de Cupey en sus entrenamientos cotidianos con un propósito de vida, el traer a nuestra isla una faja de campeón mundial. De seguro como lo hubieran hecho estas tres jóvenes secuestradas que fueron privadas de esforzarse, de estudiar, trabajar y ser gente primero como salvación, como lo dijo el poeta Rubén Blades. 

No deja de venir a mi mente y de igual forma el Astronauta Joseph Acaba, quien hizo que todos escucháramos las gloriosas notas musicales de la Borinqueña desde el espacio. A un Benicio Del Toro que con un total esfuerzo y trabajo ha dedicado toda una vida a la actuación y vio cumplida sus esperanzas y sueños al ser galardonado por la academia cinematográfica con un Oscar, llenando de honores a todos los puertorriqueños. No puedo dejar de pensar en mi experiencia personal en la ciudad de París, cuando acompañando a Ricky Martín en su primer concierto en Francia, las jóvenes me preguntaban si yo era familia de Ricky, al decirles que no, que simplemente era un periodista en funciones, me preguntaron si era puertorriqueño, al decirle que sí, inmediatamente empezaron a tomarse fotos conmigo. La labor de Ricky Martín había sido poner en el mapa mundial, a cada uno de los puertorriqueños nacidos en esta bendita isla, pero también y con un dolor emocional muy grande tengo que incluir a Ariel, a Pedro y a Onil.

Es lamentable, una noticia tan triste, aunque gracias a Dios con un final feliz y lleno de alegrías. Noticia que ponía ante mundo como estas tres jóvenes Georgina “Gina” de Jesús de 23 años, Amanda Berry de 27 y Mitchell Knight de 32, lograban salir con vida hacia los brazos de sus familiares, que sin duda alguna por años doblaron sus rodillas en frecuentes oraciones al Creador, con la esperanza de que algún día como este pasado 6 de mayo llegara. Aunque para algunos familiares y amigos cercanos, la muerte los alcanzó con la plegaria en sus labios sin ver cumplido sus sueños en un ayer que atrás quedó. 

Pero ahora y en tan sólo minutos, un trío de hermanos puertorriqueños han hecho que el mundo mirara a nuestra isla de nuevo, pero en esta oportunidad hay otra connotación. Al unísono se hacen una simple pregunta; ¿Cómo es posible que existan seres como Ariel, Onil y Pedro Castro?

Al escribirles, me pregunto un vez más, ¿Qué pasó con esos muchachos en su infancia? ¿Qué pasó en el interior de esa familia? ¿Qué pasó con esa sociedad Yaucana que indirectamente se hizo encubridora, víctima del "hay bendito"? Pero lo más importante es, ¿Qué pudo haber pasado por la mente de Pedro Castro, pero de igual forma por la mente de sus hermanos Onil  y Ariel, dueño de la residencia que se usó de cautiverio? ¿Dónde comenzó lo que culminó con una década de sufrimiento, dolor y humillación a tres inocentes mujeres? ¿Qué sucedió para que no uno sino tres hermanos decidieran cometer tan aberrante acción? Sigo preguntándome buscando respuestas, que quizás alguno de ustedes me puedan dar.

Con mis reiteradas preguntas no pretendo justificar acciones, más bien buscar el epicentro del terremoto social y mental que vivimos y que evidentemente viene gestándose no de ahora, sino de muchos años atrás, para unirnos y enfrentarlo en un sólo bloque como base fundamental de la sociedad.

Finalizo expresando que de la misma manera que me lleno de orgullo al ver un hermano elevar a nuestra isla por el mundo de forma envidiable, siento la más profunda tristeza y desolación por Ariel, Onil y Pedro Castro, puertorriqueños que empañan nuestra nación con acciones de dolor y sufrimiento.

"Hoy a una misma voz y que el mundo sepa que cada puertorriqueño que habita en la tierra, se solidariza con este dolor, que nos hacemos parte de la alegría que sienten hoy las familias Berry, De Jesús y Knight y que haremos todo lo que esté a nuestro alcance como individuos y como colectividad, para que ellas puedan restablecer sus vidas".

Eliezer Ramos Navarro
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